Por primera vez Lagerfeld abandona el negro y el azul marino

“Plateado y pastel” dijo Karl, y añadió que es la primera colección en la que no usa ni el negro ni el azul marino. Las muñecas vivientes de KL para Chanel flotan en la pasarela de la colección Primavera – Verano 2010 llamada ”Neón-Barroco”. Sin duda una de las mejores creaciones que vi para esta marca en el último tiempo.
Los peinados parecen una mezcla perfecta entre Daphne Guinness y Lady Gaga, ternura y poder femenino acompañados por dulces labios coral y ojos ligeramente plateados.
Cristal, acero, Perspex (acrílico de alta duración), piedras y lentejuelas se combinaron sobre las prendas imitando encajes y dibujando guardas como terminación de las faldas. Los bordados se aplicaron generando apliques, marcando los recortes de los impecables trajecitos emblemáticos y acentuando de acuerdo al diseño, diferentes partes del cuerpo.
Los colores pastel, siempre combinados con el plateado, tienen una iluminación especial que los hace muy alegres y frescos. Entre los diferentes tonos aparece sin aviso un amarillo que parecería estar más subido que el resto de los colores, lejos de desentonar, se torna la máxima expresión del verano para la firma.
Esta colección nos lleva de paseo por épocas y estilos muy variados, clara evidencia de la vasta experiencia de este fabuloso diseñador. En mi opinión, lograr esta conjunción tan resuelta de elementos y recursos que proceden de culturas y estilos tan diferentes es sin lugar a dudas obra de un diseñador consagrado.
La eterna reversión de los trajes de Chanel nunca aburre, esta vez con largos a la rodilla, faldas pantalón y chaquetas bien ajustadas. Los vestidos largos tubulares sin estructura caen hasta el suelo confeccionados en sedas que fluyen con el movimiento. En algunos podemos reconocer cierta reminicencia griega como también recursos de los sari hindues en las faldas.
Terminan de completar estos glamorosos atuendos guantes sin dedos en plateado con bordados a juego con las prendas. Sin falta, medias plateadas y altos tacones también plateados que le aportan el toque “espacial”.
Una verdadera obra de arte que sigue manteniendo a Karl Lagerfeld fuera del alcance de cualquier mortal.






